En Inglaterra, Eduardo III, hijo del rey Eduardo II de Inglaterra y de Isabel de Francia, es coronado rey de Inglaterra y señor de Irlanda. En 1338, se proclamará rey de Francia e invadirá este país vecino del sur iniciando la denominada guerra de los Cien Años. Durante los primeros años de este conflicto, destruirá la flota francesa en Sluys y derrotara a los francese en la batalla de Crécy. Morirá en 1377 y le sucederá su más querido nieto Ricardo II.
Tras haber sido obligado por el Parlamento a abdicar en favor de su hijo, Eduardo II es brutalmente asesinado en el castillo de Berkeley, en Gloucestershire (Inglaterra), por orden de Isabel de Francia, a instancias de Mortimer, su amante.