En Japón tiene lugar la Batalla de Sekigahara, en la que Ieyasu Tokugawa ataca a los generales más fieles a Hideyori, a quienes derrota, lo que le permitirá hacerse con el control de la ciudad de Kyoto y reclamar su autoridad sobre todos los Daimio del país. Ieyasu recibirá del emperador el título de shogun en 1603 y obtendrá de esta forma el respaldo oficial a su poder. En 1605 legará el título de shogun a su hijo Hidetada y, aunque se retirará al castillo de Sumpu en Suruga, no desaparecerá por completo de la escena política, ya que mantendrá el control absoluto sobre algunas parcelas de la política nacional, especialmente en lo referente a las relaciones exteriores. En 1614 y 1615 dirigirá dos ataques contra el castillo de Osaka, el cuartel general de Hideyori. Tras la muerte de éste en uno de los combates, todo Japón pasará a estar bajo el poder de los Tokugawa, iniciando el Shogunato Tokugawa que gobernará el país hasta 1867, es decir, durante 250 años. Ieyasu morirá el 1 de junio de 1616 en el castillo de Sumpu. Será enterrado en Nikkio, donde por un decreto imperial comenzará a ser venerado como Tosho Daigongen, una manifestación de Buda.
Tras haber pasado ocho años en la cárcel, en Campo de Fiori, Roma, Italia, el filósofo Giordano Bruno muere en la hoguera al no retractarse de sus convicciones acerca del Universo y de Dios, en las que establece un panteísmo con exaltación de la naturaleza, equiparando universo y divinidad. Según él, el Universo se halla penetrado de vida divina y no es distinto de Dios. Uno de sus discípulos, Mocenigo, fue quien lo denunció a la Inquisición que lo encontró culpable de herejía.