En Lima, Perú, por orden de la Santa Inquisición, y tras ser arrestado y torturado, se quema en la hoguera por hereje a Francisco Maldonado da Silva, médico chileno de origen portugués, que tras ser toda su vida un cristiano "devoto" se pasó al judaísmo, religión prohibida. Durante la estancia carcelaria, Francisco proclamó en varias ocasiones su amor por el judaísmo, delante de los clérigos enviados por la Inquisición para estudiar su caso, lo que evidentemente no le ayudó en nada.