En una esplendorosa ceremonia, en Konigsberg (Prusia), el príncipe Federico de Hohenzollern es coronado rey de Prusia. Así, el antiguo ducado prusiano se convierte en reino. Reinará como Federico I.
Muere colgado en el muelle de Londres (Reino Unido) el pirata William Kidd, acusado junto a su tripulación de piratería y asesinato. En 1695, y según parece con patente de corso, la corona británica encarga a Kidd apresar piratas en el Mar Rojo y el Océano Índico. Sin embargo, en 1697 y por inciativa propia, Kidd se convierte en pirata, atacando incluso al velero británico Quedagh Merchant, que iba cargado de oro y otras materias primas. A partir de ahí será denunciado y él mismo se entregará proclamando su inocencia, lo que no le servirá de nada.