Un día después del asesinato de Calígula, Claudio I es nombrado emperador de Roma. Durante su mandato extenderá las fronteras del imperio por el Norte de Roma y conquistará Britania haciéndola una provincia de Roma.
En Roma (Italia) se pone fin a la tiranía despótica del Emperador Calígula, de 29 años, que gobernaba desde hacía cuatro, con su asesinato a manos del tribuno Casio Quereas.