Una revuelta instigada por Verina a favor de su hermano Basilisco, obliga al emperador bizantino Zenón a huir de su capital en Constantinopla (actual Turquía). El emperador se esconde en una fortaleza en Antioquía donde pasará el próximo año y medio reclutando un ejército para marchar sobre Constantinopla en agosto de 476. En la capital reina el caos y Basilisco es poco querido por lo que la entrada en la ciudad se produce sin prácticamente oposición siendo Zenón restaurado en el trono.