En Bizancio (actual Estambul, Turquía) estalla la rebelión de Nika, que hace temblar el trono del emperador Justiniano I, cuando el general Hipatio resulta proclamado emperador por el pueblo. Este mismo día, con la entereza de la emperatriz Teodora, las tropas de Belisario lo detienen y ejecutan. El 18 de enero se producirá el triunfo final de Justiniano I sobre la revuelta popular permitiéndole afrontar un vastísimo plan de reformas internas y de expansión militar en Occidente.