Jaime I El Conquistador firma el Tratado de Corbeil con el rey francés Luis IX el Santo. Mediante este acuerdo se sanciona el cese de las pretensiones aragonesas sobre estas tierras, con la retirada catalano-aragonesa del sur de Francia y el dominio de los monarcas franceses sobre Occitania y Provenza. También implica la renuncia de derechos que los monarcas franceses puedan tener sobre tierras catalanas.