Juana de Arco cae prisionera del duque de Borgoña, aliado de los ingleses, a los que se la vende. Estos la trasladarán a Rouen, donde se celebrará un proceso injusto en su contra marcado por los intereses político-militares. Finalmente, el 30 de mayo del año siguiente será declarada hereje y quemada viva en la hoguera a la edad de 19 años.