En Roma, es proclamado emperador Marco Aurelio Antonino, filósofo estoico y último representante de la grandeza de Roma. Buen estadista y guerrero por obligación, sobre todo será el emperador y hombre más íntegro de su época. Subordinará la filosofía al cumplimiento de una ética y será el primero en manifestar que la muerte no tiene nada de gloriosa sino que más bien significa caer en el olvido.
Víctima de unas fiebres, fallece en Lorium, localidad cercana a Roma (actual Italia), el emperador Antonino Pío que gobernó el Imperio romano de 138 a 161. Llegó al gobierno tras haber demostrado su capacidad en diversos cargos. Su mandato significó un periodo de paz y estabilidad en todo el imperio, que sólo se vió perturbada en Britania por algún ataque de los brigantes, lo que obligó a construir el Muro de los Antoninos. Le sucederá Marco Aurelio.