Tras más de un año de asedio, Nabucodonosor II de Babilonia entra por tercera vez en Jerusalén, bajo reinado de Sedecías, al que él mismo ha colocado en el trono. Sedecías es capturado y por su traición de haberse aliado con Egipto y Tiro, sus hijos son ejecutados en su presencia, cegándole a continuación y enviándole prisionero a Babilonia. El Templo de Jerusalén y el Palacio Real son incendiados. Judá queda así anexionada a la provincia babilónica de Samaria.