En Francia, y cumpliendo con el riguroso plazo canónico fijado por la Santa Sede en el Concilio de Clermont, los grandes ejércitos de la nobleza europea han iniciado hoy su movilización general en la festividad de la Asunción de la Virgen, marcando la fecha oficial de partida para la Primera Cruzada rumbo a Tierra Santa. Tras meses de frenéticos preparativos logísticos y financieros, los contingentes fuertemente armados de caballeros normandos, flamencos y loreneses marchan ya bajo la dirección espiritual del legado pontificio, el obispo Adhémar de Le Puy, decididos a auxiliar al Imperio bizantino y arrebatar el control de Jerusalén a las fuerzas musulmanas. Esta disciplinada vanguardia militar aspira a encauzar el fervor religioso de la cristiandad occidental, seriamente comprometido semanas atrás por las indisciplinadas y trágicas revueltas populares que se adelantaron de forma caótica al llamamiento del Papa Urbano II. (Hace 930 años)