Un terror inconfesable se propaga por los muelles de la villa portuaria de Mesina (actual Italia) tras confirmarse hoy el fulminante fallecimiento de un lugareño, convertido en la primera víctima de un mal desconocido y pavoroso, la peste negra. La muerte sobrevino apenas horas después de que atracaran en el puerto varias galeras genovesas procedentes del Mar Negro, cuyas tripulaciones agonizan a bordo cubiertas de espantosos bubones oscuros que supuran sangre y pus; a pesar de que las autoridades ordenaron la inmediata expulsión de los navíos para contener el contagio, el pánico se ha apoderado de los habitantes, que huyen despavoridos hacia el interior de Sicilia temiendo que esta letal maldición haya echado raíces en su tierra. (Hace 679 años)