El Palacio Pitti de Florencia (el Gran Ducado de Toscana, actual Italia) ha sido esta noche el escenario de un acontecimiento artístico sin precedentes con el estreno de Euridice, una innovadora fábula dramática cantada que ha maravillado a la corte de los Médici durante los festejos nupciales de María de Médicis y el rey Enrique IV de Francia. Concebida por el poeta Ottavio Rinuccini y musicalizada por el maestro Jacopo Peri —quien además conmovió al público interpretando al mismísimo Orfeo—, la obra prescinde del teatro tradicional para sumergir a los cerca de doscientos selectos invitados en un pionero «estilo recitativo» donde la palabra se funde con la melodía. Este audaz experimento, inspirado en la antigua tragedia griega, no solo ha coronado las celebraciones reales de esta jornada, sino que consolida el nacimiento de un nuevo y fascinante lenguaje musical que promete revolucionar los escenarios de nuestra era. Esta obra será la primera ópera completa cuya partitura y música se conservan íntegramente hasta nuestros días. (Hace 426 años)
En Japón tiene lugar la Batalla de Sekigahara, en la que Ieyasu Tokugawa ataca a los generales más fieles a Hideyori, a quienes derrota, lo que le permitirá hacerse con el control de la ciudad de Kyoto y reclamar su autoridad sobre todos los Daimyo (soberano feudal) del país. Ieyasu recibirá del emperador el título de shogun en 1603 y obtendrá de esta forma el respaldo oficial a su poder. En 1605 legará el título de shogun a su hijo Hidetada y, aunque se retirará al castillo de Sumpu en Suruga, no desaparecerá por completo de la escena política, ya que mantendrá el control absoluto sobre algunas parcelas de la política nacional, especialmente en lo referente a las relaciones exteriores. En 1614 y 1615 dirigirá dos ataques contra el castillo de Osaka, el cuartel general de Hideyori. Tras la muerte de éste en uno de los combates, todo Japón pasará a estar bajo el poder de los Tokugawa, iniciando el Shogunato Tokugawa que gobernará el país hasta 1867, es decir, durante 250 años. Ieyasu morirá el 1 de junio de 1616 en el castillo de Sumpu. Será enterrado en Nikkio, donde por un decreto imperial comenzará a ser venerado como Tosho Daigongen, una manifestación de Buda. (Hace 426 años)